"De alguna manera esto que os cuento me ha sucedido".



viernes, 9 de diciembre de 2011

7. Nada más...

 
              "Hoy no hay nada que decir."


Me asomo tantito, sólo tantito, y el susurro del mar sale a mi encuentro. Y otra vez me quedo escuchando medio menso, como absorto, ese mantra que se trae el mar desde que aprendí a escucharlo, ese “…calma, relax,… calma, relax…” que redunda en sus idas y venidas, en su danza de ida y vuelta que es la respiración del mundo.

     Y algo dentro de mí se prepara para estar así toda la vida. Ni modo.

     Entonces viene mi gato a restregarse el lomo entre mis pies y, como saliendo de un trance, porque de un trance me saca, me pongo a pensar que qué bueno, que otra vez estoy aquí, que lo mandé todo a la chingada de nuevo para estar de donde soy, para estar donde más me encuentro.

     Y entonces, claro, llega otra vez el miedo y se sienta en mis rodillas con su sonrisa de medio lado mirándome como diciéndo lo que siempre me viene a decir. Y como vamos siendo ya el uno del otro amigos y perros viejos, lo saludo y le platico:

     —Véngase conmigo a la playa, Señor Miedo, que allá es donde me estaba yendo ahorita que llegó usted.


     Y allá nos vamos juntos con todo y gato y allá nos espera el mar. Y yo me siento y miro, y pienso otra vez, como siempre, que haría falta algo de ayuda para poder mirar tanto mar, tanto cielo, tanta calma y tanta paz. Y dejo de pensar y me maravillo con los siete sentidos y conecto con los siete elementos, las siete energías y las siete nadas, porque aunque el universo sea nomás puro azar, es también y sobre todo conexión. Y aquí yo me conecto con lo que les haga falta, se los juro.

     Y entonces ya el miedo no está, porque, claro, si uno está donde está no hay lugar ya para el miedo… si uno está aquí… y ahora. Y me levanto, me voy acercando al mar, lo saludo y me sumerjo. Y me baño entre aplausos, entre una calma total, y los peces me saludan besándome los talones. Y el universo me mira y sonríe complacido por que, por lo visto, así debe de ser ahora: Aquí y yo. Y el mar, claro,… y el mar.

     Y me siento yo. Conectado. Todo bien, todo ferpecto.

     Y entonces me acuerdo que conmigo se vinieron, no sólo el miedo y el gato, Rayuela y Cortázar también. Y me salgo y me seco y me pongo a leer… y me maravillo. Me maravillo otra vez de las maravillas inútiles que cualquiera puede hacer con tiempo… con tiempo y ganas.

     Me refiero a esas cosas innecesarias, que no sirven para nada, como un libro, como una revolución. Esas cosas inservibles, pequeñas, prolijas, redundantes,… las cosas imprescindibles, como aprender a estar, a ser. Eso que nadie te enseña, sino todo lo contrario. Esas cosas inanes pero punibles. Como no hacer.

     Y me doy cuenta y me reafirmo en que soy contemplativo, que me gusta nomás ser, estar. Que todo lo demás es accesorio, prescindible, de por más. Y no seré yo quien niegue que he formado parte, que hice cosas de las grandes, que hice cosas muy pequeñas… pero, ni modo, no hay forma. No me saca usted de esta testarudez: a mí lo que me gusta es perder el tiempo. No hacer. Y perderme en el instante, porque eso es lo que yo soy... este momento, tic-tac.

     Y entonces sigo leyendo y maravillándome, dejando que mi hermano el sol me rasque mientras la espalda, hasta que me doy cuenta de que, por leer, me estoy perdiendo este instante. Y cierro el libro y arropo a Cortázar con mi toalla, protegiéndole del sol, y le doy golpecitos con la mano como diciéndole ahí va. Y luego me saludo y me celebro —va usted aprendiendo, Señor Pendejo— y vuelvo nomás a sentarme,… a contemplar. A estar de forma plena, es decir, a malgastar mi tiempo. El de todos. A esperar la muerte dejando que la vida sea. Sin mí, a mi través, o a mi costa… que al fin y al cabo es lo mismo.

     Sé que ahí fuera hay miles de gentes inmersas en sus asuntos, de compras o viendo la televisión. Sé que mis hermanos siguen luchando en la Puerta del Sol. Hoy. Pero, joder, este es mi instante, mi momento, necesario. Pleno, inane, malgastado. Insustituible.

     Supongo que se me entiende… tampoco es que lo pretenda. Es sólo una invitación.

     Estar,… nada más.

     Sean nomás, por un rato. Luego vuelvan a sus cosas… si pueden. Si se les permite.

     Y, sobre todo, discúlpenme ustedes la incorrección,… esta idiotez. Toda. Nada más.




Baamul, 9 de Diciembre de 2011.

17 dejaron su rastro...:

Su

Ufff... menudo regalazo le estás dando a tu vida. Según te leía pensaba "Cosas como estas son las que sí nos llevamos a gusto a la tumba"

Ya ves, me sumergí en ese ratito y casi lo hice mío. Sentí la paz, el relax...

Abrazos satisfechos

Relatadamente tuya

Gracias Kum, por ser y compartirlo con los demás. El gran aprendizaje para mí es: ser y estar en el aqui y ahora. Gracias por recordármelo.
Abrazos de mar.

Ojosnegros

Sabes vivir Kum.
Me alegra tu vuelta y que ese miedo se quede atrás, gritándote mientras tú te vas al mar y te conectas con todo.
Besos.

Ángeles Sánchez

Las siete nadas...qué bueno Kum*, es una de esas cosas tan tuyas

Blogboreta

¿ Que si te entiendo?

Nací a escasos 200m del mar, crecí a escasos 10m del mar... El 90% de mi esencia es mar. El mar todo la da, todo lo cura, todo lo revive, todo lo envuelve de irrealidad y de puritita fuerza.
Apura cada segundo, estás ganando vida y un pedacito inmenso de salud para el alma cuando vuelvas acá.

Un beso muy grande.

pazzos

¿molesto?

le robo unos caramelos de su dolce far niente y me piro con un buen sabor de boca.

Anita Dinamita

Qué razón, no hay nada que decir, hay que sentir.
Solo hay una cosa que no comprendo ¿cuando dices que te gusta perder el tiempo no te estás refiriendo a todo lo demás de la crónica, verdad?
Un abrazo de siete soles y siete mares

Lila Biscia

fantastico.
no voy a empezar con mi bla bla.
te admiro. algo tan facil y tan dificil como "ser en donde se está" supongo que es el camino hacia donde uno tiene que dirigirse...
el mar y el miedo. llevar al miedo de la mano, para que no nos espante. aceptarlo...
me encanta leer esto. me encanta.
respiro, sonrio, y me lleno de estas palabras que transmiten tan bien esa sensación.

un abrazo mas que inmenso.
no se si es el fin del mundo, pero es el año del dragón y yo estoy chocha echando fuego! ;)

Octavius Bot

Encantado de conocerle, Sr. Karlos.

Un abrazo real,

Octavius Bot

Patricia Nasello

Nada más?
Nada para disculpar, todo para agradecer. Agradezco la serenidad y la plenitud que se respira en esta casa, que se imanta.

Besos, amigo!

Juan Luis López

En pie! entra Don Karlos

Mon

Joooooder! Y perdón por la expresión, o no, qué narices, si nadie se va a espantar...Te entiendo, y lo comparto...todo lo que dices, entiendo como te sientes, yo me he sentido así en el paraíso, nada importa, tan sólo el momento que vives...y allá hay tanta vida por vivir. Yo no sé si igual que en cualquier otro rincón del mundo, pero allá me lo sé. Besos que van y vienen.

ROSIO

Hola Kum, sin palabras...abrazo.

Puck

A veces se llega a los sitios apropiados en el momento justo. Yo hoy llegué hasta aquí. Justo antes de empezar otra semana de trabajo y obligaciones. Y mientras te leía fue uno de esos momentos de ser, de cargar pilas... hoy no necesitaba más. Gracias.
saludillos

carlos de la parra

Nos ilustra el completo de la existencia y sus compases y variantes tan ricos y valiosos entre el ser y el existir.
Comparto los sentimientos que expresas en cuanto que ha pesar de haber dado tanto esfuerzo , me sería posible pasar la existencia como espectador anónimo.
Aunque en la realidad todo resulte ser un sofisma creado por mi percepción del momento.
Somos el alimento del tiempo.
Bravo, se funde entre el poema, el relato y la filosofía.
De seguro cocinas increíble.

Antonio Maga

Hola Kum, o Karlos*, o amigo perdido en los tiempos y recuperado, al menos tu poética-prosa en los meandros de los Internetes. Te echaba tanto de menos en tus crónicas de allende los mares y hoy de forma mágica vuelves a narrarme.

De derrito por volverte a tenerte de frente y verme reflejado en tu cristalino mirar, tiempo al tiempo.

sendero

Poco se puede decir, sino darte las gracias por esta lecciòn de vida.

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